EL JUEZ DE PAZ DE ALBAL SE NIEGA A AUTORIZAR UNA BODA ENTRE HOMOSEXUALES
UNA PAREJA DE HOMBRES HA TENIDO QUE RECURRIR A OTRO MUNICIPIO PARA CONTRAER MATRIMONIO
El juez de paz de Albal, Juan Romero Cabrera, se ha negado a aplicar la ley que autoriza las bodas entre personas del mismo sexo y no ha autorizado la unión civil entre dos hombres que acudieron a su juzgado hace escasas semanas para realizar los trámites necesarios para contraer matrimonio. La pareja ha tenido que acudir a otro municipio vecino para ver cumplido su deseo, que se llevará a cabo a finales de este mismo mes.
Según ha podido saber Levante-EMV, un joven acudió al juzgado de Albal -donde también está el registro civil- con el objetivo de iniciar el expediente para poder casarse con su compañero, tal y como permite la reciente modificación del Código Civil aprobada en el Congreso y el Senado por mayoría absoluta. Tras rellenar los impresos correspondientes, la documentación fue remitida al juez de paz que decidió no aplicar la ley y rechazó autorizar el enlace afirmando que no había fecha posible pese a que los jóvenes no solicitaban un día concreto.
A diferencia de la juez de Dénia, Laura Alabau, o el magistrado del juzgado de Telde, el máximo responsable del juzgado de paz de Albal no ha planteado una cuestión de inconstitucionalidad contra la ley 13/2005 y, de hecho, tampoco ha elaborado un informe explicando su decisión.
Romero, de 62 años, fue concejal durante varios mandatos con Unió Valenciana, formación de la que es edil en la actualidad -también en Albal-su hermano. Durante su trayectoria política se ha caracterizado por su conservadurismo que le ha producido no pocos enfrentamientos con los sectores más progresistas de la localidad.
Además de juez de paz, Romero es propietario de un negocio de venta de artículos para la agricultura, a la que invierte también gran parte de su tiempo en tanto que técnico agrícola.
«Soy libre de opinar»
Al ser preguntado ayer por Levante-EMV, Romero afirmó que no quiere polemizar sobre el hecho de que los gays se puedan casar pero que «si a mí no me gusta, no tengo porqué hacerlo, porque soy libre de opinar lo que quiera», matizó.
El responsable del juzgadode Albal también afirmó que él no es «juez de carrera» y que se dedica a su negocio y a la agricultura: «yo no vivo del Ministerio de Justicia aunque me paga una gratificación por mi trabajo» yrecalcó que está en el cargo «porque me gusta este trabajo, no me voy de vacaciones y sólo quiero vivir tranquilo con mi negocio». Romero hizo un recorrido mental acerca de los casamientos civiles que había oficiado en sus 16 años como juez de paz y contó aproximadamente 200. En cuanto al hecho de formalizar matrimonios de gays como el que se le presentó hace unos días, sólo acertó a decir que todos «somos libres y el primero de todos soy yo y pido que se me deje opinar».
«Ninguna persona me puede obligar a casarla»
J. F. Peña/ I. Olmos, Albal
«Con tantas personas que estarían encantadas de casar a parejas homosexuales han tenido que venir a complicarme la vida a mí». Así de rotundo respondía el juez de paz de Albal, Juan Romero, cuando se le preguntó ayer sobre su negativa a tramitar la boda de una pareja gay. «Tantos sitios que hay y vienen a buscarme a mí. El alcalde también les puede casar, pero ellos tuvieron que acudir aquí al juzgado», señaló a Levante-EMV.
Romero ha asegurado que no va a celebrar este matrimonio civil «porque no tenemos fecha disponible y no se les puede casar cuando ellos quieran», aunque no precisó si los contrayentes habían solicitado una fecha concreta para su boda. «A mí ninguna persona me puede obligar a casarla», manifestó este empleado municipal y excusó su decisión en que uno de los contrayentes «había venido a Albal con el expediente de otro lugar y yo ni siquiera llegué a hablar con él», aclaró.
Al ser preguntado sobre si casaría a un hombre y una mujer en las mismas circunstancias, rechazó responder a esta cuestión diciendo que no tiene porqué explicar este tipo de decisiones.
El juez de paz añadió que «ellos -los gays- son libres de hacer lo que quieran y, el primer libre, soy yo». Además, Romero no tuvo reparos en reconocer que no sabe «exactamente» hasta dónde llega la ley aprobada recientemente que permite que las parejas del mismo sexo contraigan matrimonio y recalcó que «nadie me puede obligarle».
Información extraida de: Levante
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