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VARAPALO JUDICIAL A PAULINA RUBIO EN TORNO A LESBIANISMO, DROGAS Y MALTRATOS

REIVINDICABA SU HONOR

La Justicia le ha arreado un duro golpe a la cantante mexicana y a su abogado. Una sentencia demoledora que tira por tierra sus pretensiones económicas y morales.


Ni en sueños imaginó Paulina Rubio que la Justicia le arrearía semejante varapalo cuando interpuso una demanda sobre protección del derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen contra diferentes medios de comunicación y el que un día fuera su assistant, Fran Benedicto.


La jueza acusa a Paulina de alimentar
la polémica sobre sus gustos sexuales
con fines promocionales.

Del lesbianismo y el derecho al honor

El origen de este pleito están en tres manifestaciones que a la mexicana le molestaron sobremanera: la primera hace referencia a sus "inclinaciones homosexuales"; la segunda gira en torno a que habría "inducido a Don Ricardo Bofill al consumo de drogas"; y la tercera tiene que ver con unos malos tratos propinados a su ex novio.

Para el juez, estos tres casos enumerados anteriormente nada tienen "que ver con el derecho a la propia imagen". Además, en el asunto de los gustos sexuales, Su Señoría expone "que es un tema que ha dejado de pertenecer a su esfera privada (la de Paulina)... Limitándose los demandados que hablaron de este tema en esos programas, a poner de manifiesto la existencia de esos rumores de lesbianismo que existían en Iberoamérica desde hace años".

Si el párrafo anterior resulta llamativo, lo que viene a continuación no tiene desperdicio. Y es que la jueza deja muy claro que las alusiones a la condición sexual no suponen un ataque al honor de Paulina "por cuanto la condición de homosexual de una persona en la actualidad no debe ser entendida como «deshonrosa» y además la propia actora (Paulina Rubio) ha consentido de forma tácita esa polémica acerca de sus gustos sexuales y ha llegado incluso a «jugar» con ella con fines promocionales".

Varapalo judicial

En referencia al asunto de que la artista había "inducido a Don Ricardo Bofill al consumo de drogas", Su Señoría proclama que el arquitecto "no se ha sentido ofendido ya que no sólo no ha reclamado sino que ha hablado de forma pública y notoria de ese consumo de drogas".

El último punto en liza es el que hace referencia a los malos tratos que Paulina habría propinado a Ricardo. Sobre el mismo, la jueza opina "que las informaciones acerca de posibles reacciones violentas de la actora (Paulina) ya existían de forma pública sin que la actora (Paulina) hubiera manifestado su disgusto por ellas".

El hombre que más sabe de Paulina

Antes de desestimar en su integridad la demanda, Su Señoría pone de manifiesto "la incomprensible actitud de la actora (Paulina Rubio) que pese a considerar que las expresiones proferidas afectan a derechos tan importantes como el honor o la intimidad, ligados con algo tan inestimable como es la dignidad del ser humano, (Paulina) manifestara tanta dejadez como para no acudir el día del juicio e impedir con ello que se pudiera concretar y aclarar por su parte una petición tan vaga y genérica como la contenida en la demanda". Sin duda, un párrafo demoledor para la artista y sus representantes legales.

Quien se siente satisfecho por el resultado de este juicio es Fran Benedicto, que durante bastante tiempo trabajó a las órdenes de Paulina. El binomio estrella-assistant funcionaba a la perfección hasta que un día Fran aceptó la propuesta de la Rubio y Bofill para instalarse en España. Le prometieron un puesto de trabajo al frente de la compañía discográfica que los entonces enamorados pensaban crear. Sin embargo, la mexicana dio la espantá y Benedicto se quedó abandonado a su suerte en Barcelona. No conocía a nadie y tampoco tenía un duro, así que tuvo que empezar desde cero.

Si algún día Fran se decide a contar lo que vivió al lado de Paulina Rubio es más que posible que arda Troya. La conoce en profundidad y sabe mejor que nadie lo que se esconde tras su mirada, a veces aniñada, a veces picarona. Fuente
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